Los efectos físicos y psicológicos son por lo general los mismos dependiendo de la droga, aunque cada persona es diferente y habrá algunos que las perciban con más o menos intensidad, más o menos claros, y cada persona lo explica diferente. Además depende de si eres hombre o mujer, de la altura y del peso.

Mirando un poco por Internet me he dado cuenta de que los efectos de éstos ha sido un tema bastante explicado, así que, os contaré cuáles fueron mis sensaciones a nivel particular.

La cocaína yo la he consumido esnifada en rayas o fumada (“nevados”), tiene un sabor amargo y tiene el efecto de que te duerme la parte en la que entre en contacto: desde los dientes, la lengua hasta genitales. Sí, a veces cuando consumes, haces de todo. Esto último me recuerda que aumenta el impulso sexual, lo prolonga en el tiempo aunque es más difícil llegar al orgasmo. Yo me pasé toda una Nochevieja consumiendo y practicando sexo, pero llega un momento que ni una cosa ni la otra te hace sentir bien.

Los efectos de haber consumido se producen sobre los 10 minutos.

Te da mucha energía, produce insomnio.  A veces si consumes mucho te puede “bailar” la mandíbula de un lado para otro, además de que los ojos se te pongan “como platos”. Te quita el hambre y empiezas a hablar mucho.

La he utilizado también cuando había bebido para quitarme los efectos del alcohol y despejarme, aunque se suele vomitar porque te cierra el estómago.

Produce mucosidad en la nariz y a veces incluso puede perforar el tabique debido al consumo elevado.

En la cocaína los efectos son más físicos que psicológicos, me refiero que no es como los tripis con los que puedes tener alucinaciones visuales. Con la cocaína, a nivel psicológico lo que haces es tener delirios de persecución o la sensación de que te vigilan, te miran. De ahí que el trastorno que más produce es la psicosis o esquizofrenia. Más adelante hablaré sobre esto y haré unas aclaraciones, porque no es lo mismo una esquizofrenia inducida por tóxicos que una que se inicia en la adolescencia. Os pongo el enlace de un video sobre cómo se hace esta droga y vosotros decidís.

Recuerdo en un pub de la Sierra de Madrid en el que entré una noche; lo primero que vi fue a dos chicos que por su aspecto, debían haber consumido mucho ya esa hora: no hacían más que hablar con la mandíbula de un lado para otro y los ojos muy abiertos. Yo nunca me quejo, pero ese día comenté que dónde estábamos porque me llamó mucho la atención el comportamiento de esos dos chicos; nunca había visto algo así. Al cabo del tiempo oigo como si hubieran tirado dos petardos y veo dos fogonazos; pensé que estaban de broma tirándolos dentro del local, pero a los segundos oí la voz de una chica que decía: “¡tiene una pistola!”. Bueno, no os quiero ni contar: sillas y mesas volando, apagón de luces y a resguardarse contra la pared. Oí dos disparos más y creí que me había llegado “la hora”; pensé que era uno que se había pasado “de la raya”, que se le habrían cruzado los cables por una paranoia y que iba disparando por todo el local. “Por favor Dios mío que no me vea, por favor Dios mío que no me vea”, era mi frase mental.

Al poco tiempo encendieron las luces y nos obligaron a salir del pub. Casi en la puerta había un chico tirado en el suelo. La verdad es que no me quise fijar mucho.

Luego mis amigos y yo nos enteramos que la pistola era de fogueo…pero qué miedo pasé, y qué madrugada sin poder dormir por el doble efecto de la cocaína y el susto.

El gran peligro de la cocaína es su carácter adictivo, es extremo, porque actúa directamente sobre los centros del placer del cerebro (como la comida) y produce mucha dopamina,  aunque al mismo tiempo destruye la producción de ésta por lo que el cerebro crea la necesitad de tomar cocaína para que la vuelva a producir;  su carácter compulsivo no es solo de consumir continuamente sino de anulación del efecto del castigo: en experimentos con ratas sobre cómo funciona la adicción, éstas, aunque se las den pequeñas descargas siguen apretando la palanca para que se las vuelva a inyectar cocaína.

La cocaína es muy parecida al “Speed”, solo que éste te pone muy nervioso y más acelerado todavía. Deriva de las anfetaminas aunque se toma esnifada. La consecuencia física común es que puede dar taquicardias y accidentes cerebro-vasculares produciendo la muerte, igual que la cocaína.

Las anfetaminas tienen el efecto de que te hacen sentir muy bien; yo era muy feliz y quería a todo el mundo en la discoteca.
Aumenta mucho la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca, sudoración…

Muchas veces cuando salía por la noche tenía la sensación de salir con un volumen corporal y por la mañana me quedaban gigantes los vaqueros; me han comentado que las drogas te comen la masa muscular.

A veces puedes tener alucinaciones y cuando tienes mucho sueño, aunque no lo percibas por el efecto activador, parece que estás soñando despierta. Para mí era una sensación rara que no me gustaba, como cuando parecía que veía todo desde fuera de mi cuerpo (despersonalización).

Hago memoria y no se me olvidará el incidente “la chupa de estrellas”. Pensé que me había vuelto loca y que estaba delirando. Un amigo de repente se acerca y comenta “sí, sí, porque yo llevo mi chupa de estrellas”; el caso es que llevaba una camiseta…y yo no vi que llevara una cazadora con estrellas dibujadas. Fue una paranoia suya. Esta paranoia, vivida completamente al 100%, fue más o menos graciosa, pero… ¿y si es de tus miedos?…las hay.

Respecto al hachís, está tan extendido su uso, que me parece un poco redundar sobre el tema. Son bien conocidos sus efectos cuando se consumen. De sus consecuencias a nivel psicopatológico hablaré más adelante, como con el resto de las drogas que he comentado. Los brotes psicóticos son cada vez más habituales: a más consumo, más riesgo de que brotes.

Y por último los tripis: es la droga menos adictiva porque es la que menos dura en sangre, se elimina enseguida. Sin embargo “un mal viaje” puede ser fatal teniendo un montón de paranoias y miedo.

Conozco el caso de un amigo de uno de mis hermanos que tuvo un mal viaje, y durante un tiempo tuvo que dormir con su madre del miedo y terror que tuvo durante días en su cabeza. Escribió su experiencia en forma de cuento, muy bonito por cierto, y su vida cambió radicalmente: naturaleza, se hizo monitor de campamentos, ayuda a gente joven.

La heroína por suerte no la he probado, ni el crack (aunque en España se consuma poco), que es la mezcla de cocaína y heroína, ni el éxtasis. Bastante tuve.

Sé que van saliendo drogas nuevas, como la ketamina que es anestesia para caballos. No  quiero pensar en los riesgos para la salud…Yo no me lavaría el pelo con champú para caballos porque eso, es para caballos, y los humanos tenemos nuestros propios y muy buenos champús. Igual con las drogas, tenemos muchas cosas de las que disfrutar en la vida siendo responsables y son infinitas las posibilidades, tantas como te den tus ganas de hacer cosas.

Con las drogas te comportas de formas extrañas y raras aunque no te des cuenta; cuando tenía 16 años y salía del instituto, los lunes por la mañana pasaba por una discoteca y veía a la gente muy rara, con caras muy raras y comportamientos muy llamativos y exagerados y pensaba: “qué gente más rara…y a las 2 de la tarde saliendo de una discoteca…”. Luego descubrí todo. O como cuando una amiga decía: “sí, me he comido una pastilla” y le dije: “¿te duele la cabeza, te has tomado una aspirina?” y se empezó a reír. Yo era una niña muy inocente…y las vueltas que da la vida, porque solo dos años después, empecé a vivir todo eso. Todo el mundo, hombres, mujeres y de cualquier edad puede caer en las drogas.

Cuando voy al trabajo paso a las 8 de la mañana por un instituto de FP y ya hay chicos a esa hora fumando porros; de lo que no se dan cuenta es que acaban de perder el día, no solo porque vas a estar somnoliento todo el día, cansado, sino porque tu cerebro no va a absorber nada de lo que te enseñen en clase, si no es que montas alguna al profesor. Aquí también quiero decir que yo siempre he respetado incluso admirado a alguno de mis profesores que fueron los que me transmitieron muchos conocimientos y a veces anécdotas al margen de la lección del día muy interesantes. No se me olvidará mi profesor de literatura de 2º de BUP, que, si no todos los días, la mayoría nos decía: “¡quiero lo mejor de vosotros, quiero que saquéis lo mejor de vosotros!”, como en las películas, jajjaja, cómo me gustaba ese profesor…Ellos  son los que transmiten el conocimiento, un trabajo para mí, muy bonito. Respetarlos, por favor.

Sacado de sotileision.blogspot.com

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